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Monday, July 7, 2008

¿Nacional o Universal?


Río de Janeiro 30 de Mayo de 1932

A vuelta de correo:

Don Alfonso Reyes, responde a las críticas de "descastamiento" desvinculación de México, "desarraigo".



"Nada puede sernos ajeno sino lo que ignoramos. La única manera de ser provechosamente nacional consiste en ser genersoamente universal, pues nunca la parte se entendió sin el todo."

"Nuestro viaje por el mundo, aun cuando sea, físicamente, una serie de partidas y contrapartidas geográficas, es -moralmente entendido- una suma constante, una línea en movimiento que cada vez enlaza entre sus mallas nuevos afectos, nuevos pueblos, nuevas nociones del mundo. Vamos, a través de reinos y repúblicas, tejiendo el cordón de miel evangélico. Somos como la vieja celestina, aunque en sentido mucho más noble, zurcidores de voluntades; gente consagrada precisamente a suturar roturas y a amortiguar sobresaltos, a crear continuidad"


Alfonso Reyes.

Carta # 38 y Carta # 39


EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS EN FRANCIA

París a 16 de Noviembre de 1950

Sr. Don Alfonso Reyes,
México D.F.

Muy querido don Alfonso:
Sus líneas me quitaron un peso de encima. Ojalá que el libro se haya vendido un poco, de modo que nadie pierda. Y, de nuevo ¡Gracias!

Ha sido usted tan generoso conmigo que no sé si deba confiarle que tengo un pequeño libro (El Arco y la Lira), del que creo haberle hablado alguna vez. Se trata de unas 75 páginas poemas en prosa, cuentecillos, etc. Me gustaría saber si Tezontle puede publicarlo. Cuento con algunos dibujos de Tamayo, de modo que podría hacerse una bonita edición.

A propósito de Tamayo: su exposición ha tenido un gran éxito. Aquí se le considera como "uno de los grandes pintores de nuestro tiempo. El pleito entre los del pincel va a ser sonado, como usted imaginará conociendo a sus rivales.

Una vez más: perdone este abuso de confianza.

Pero usted mismo tiene la culpa, porque me anima...

Suyo con admiración y afecto,

Octavio Paz.

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México D.F, a 21 de Noviembre de 1950


Sr Don Octavio Paz,
Embajada de México
9 Rue de Longchamp.
París
Francia.

Octavio querido:

Mucho celebro el éxito de Tamayo, aunque todo éxito en nuestra tierra trae amarguras.
Sí mándeme este librito de que me habla: ya veremos lo que hacemos. Nada es imposible cuando hay voluntad y cuando no se piden imposibles.
Un abrazo muy afectuoso

Alfonso Reyes.

Carta # 33

México y Mayo 1950

¡Qué libro tan claro y noble, querido Octavio Paz, su Laberinto de la Soledad! ¡Que probidad, qué justicia y que elegancia! (¿No serán lo mismo en el fondo?). Me resisto a empañar la expresión de mi enhorabuena con agradecimiento de orden personal. Pero ¿cómo evitarlo, si lo quiero de veras y ninguna palabra suya me deja indiferente?

Ya va Ud. por su camino derecho. Desde mi cansancio y mi alegre vejez, le abro los dos brazos, efusivamente.

Su

Alfonso Reyes.

Carta # 31


EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS EN FRANCIA

París, a 23 de Noviembre de 1949

Don Alfonso Reyes,
México D.F.

Muy querido don Alfonso:
Ayer envié, por aéreo, el texto completo de Laberinto de la Soledad, el librejo sobre algunos temas mexicanos. En el penúltimo capítulo, "Nuestros Días", me detengo un poco sobre la significación de su obra. Si le interesa, pídale el fragmento a Silva Herzog. Y, si tiene tiempo y humor, déle un vistazo al libro. Recibiría con gratitud cualquier crítica suya.

Me dicen que ya terminó la traducción de la Ilíada. Es admirable. ¿Se publicará pronto? ¿Es verso o prosa? Se me ocurre que ha de ser en alejandrinos, el único metro, acaso, que posee la "monotonía" que exige la épica y que dicen tiene Homero. Pero nuestro metro es más terrestre; cabalga pesadamente y a veces se confunde con la prosa. Me imagino que los hexámetros sonaban a oleaje marino. (Tengo un amigo griego, buen poeta, que me ha recitado algunos fragmentos de la Odisea. Hoy, que cene con él, me propongo hacerlo que recite)


(Sobre el Laberinto de la Soledad)
No faltará quen enseñe el "Fatigado Diente" y que lo acuse de dar la espalda a México. Además de que se trata de gente que no lo ha leído, le confieso que el tema de México así impuesto, por decreto de cualquier imbécil convertido en oráculo de la "circunstancia" y el "compromiso" empieza a cargarme. Y si yo mismo incurrí en un libro fue para liberarme de esa enfermedad que sería grotesca si no fuera peligrosa y escondiera un deseo de nivelarlo todo. Un país borracho de sí mismo (en una guerra o en una revolución), puede ser un país sano, pletórico de su substancia o en busca de ella. Pero esa obsesión en la paz revela un nacionalismo torcido, que desemboca en agresión si se es fuerte y en narcisismo y masoquismo si se es miserable, como ocurre con nosotros. Y una inteligencia enamorada de sus particularismos a quienes no trata como obstáculos o como materia prima para más altas y libres creaciones, sino como ídolos empieza a no ser inteligente. O para decirlo más claramente: temo que para algunos ser mexicano consiste en algo tan exclusivo que nos niega la posibilidad de ser hombres, a secas. Y recuerdo que ser francés, español o chino sólo son maneras históricas de ser algo que rebasa lo francés, lo español o lo chino.

Y nada más, sino un abrazo cordial de su amigo que lo admira y lo quiere.

Octavio Paz.